Los Soldados Conscriptos.
Solos con nuestros recuerdos del pasado.
Lo bueno de un servicio a la Patria, los valores inculcados por nuestros mandos
El temple y motivación para prepararnos para enfrentar de una mejor manera el devenir a las puertas de una inevitable Guerra. Muchos son quienes apostados en las trincheras, con el rigor que de esa situación es vivida, el hambre el frío y la aparente situación de abandono, no pocos son los que saben de esto y ha si supieron enfrentar esta situación de guerra.
La convicción entregada a cada soldado para defender nuestra nación tanto interna como externa. Dar pleno cumplimiento a nuestra Constitución Política. Sabemos en las condiciones que nuestro ejército se encontraba las falencias de equipo y material de Guerra. Hoy sabemos muchas realidades y verdades que fueron dando inicio a tantas irregularidades cometidas a nuestras conscripciones es legítimo el reconocer, las falencias como también es noble de parte de las autoridades el reparar los daños cometidos a quienes obediente mente cumplimos nuestro juramento.
Nos han motivado las ganas provocadas de una fuerza interior por establecer la verdad de situaciones irregulares e injustas de quienes vivimos los años más tristes de nuestras vidas, el estigma social, de abandono. Y desesperanza frustraciones cuantos sueños quedaron en el camino, de la idea de un desarrollo institucional. Combinado luego a un triste llamado a cuartel. No por el miedo de lo riguroso pero si por los atropellos en muchas ocasiones injustificados cuando a la voluntad de ser humano se impone la razón de la amenaza de la muerte, pierde todo sentido de la convicción de libertad de conciencia distinto es el sentido de la razón de la palabra y respeto a los derechos Humanos. Como hombres libres en cumplimiento de una ley de Estado.
Pero de todas formas cumplimos nuestro compromiso con nuestra patria somos el ultimo eslabón de una cadena de mando como siempre los olvidados.
Nuestra Historia Republicana no se debe escribir basada en las mentiras y nuestra Constitución Política y sus decretos supremos, establecen la verdad de los hechos ocurrido en un pasado con grandes daños sociales culturales económicos y políticos.
En resumen dividiendo las situaciones en tres etapas.
Los Estigmas sociales en pleno cumplimiento de la ley y sus decretos. 1973 – 1978 catalogando a quienes cumplieron su servicio militar como victimarios en circunstancias que solo de dio pleno cumplimiento a los decretos supremos de nuestra Constitución Política de Estado.
Olvidados de la. Sociedad Chilena reconocidos sólo por el ejército de chile con la entrega de un diploma de Honor a quienes participaron en movilizaciones en situación de Guerra externa. En estos periodos 1978 – 1980
Servicio militar Obligatorio y Derechos Constitucionales infringidos en desmedro de los Derechos Humanos y derechos a un desarrollo, económico con la imposibilidad y frustraciones creando más pobreza y extrema pobreza en Chile. 1980 - 1990
LEGALIDAD Y VERDAD.
PRED, Proyecto Educativo para la Democracia
La polémica sobre el servicio militar
obligatorio en Chile
CARLOS MALDONADO PRIETO
PRED - Santiago, Chile*
La polémica que se ha suscitado desde 1991 en torno al tema de la conscripción y las propuestas presentadas tendientes a flexibilizar el actual sistema han tenido un fuerte eco en la opinión pública, los medios de comunicación, las Fuerzas Armadas y la clase política del país. Por esta inquietud social y el desconocimiento de la ciudadanía de las cuestiones militares, ha surgido la necesidad de desarrollar estudios académicos sobre el modelo de conscripción imperante en Chile.
El presente trabajo tiene como propósito presentar los resultados iniciales de un estudio detallado sobre el servicio militar obligatorio en Chile y su implantación dentro de las Fuerzas Armadas y la sociedad.
Con este fin, en las siguientes páginas se entregan algunos antecedentes fundamentales sobre la estructura y gestión de la conscripción, incluidos datos numéricos y porcentuales; se muestran las percepciones que tienen las Fuerzas Armadas chilenas sobre el valor estratégico y político del servicio militar obligatorio, y las reacciones de actores sociales y políticos sobre este teína fundamental.
• Carlos Maldonado Prieto, "Orígenes del espíritu de cuerpo del Ejército chileno, 1865-1885", Lateinamerika-Studien, No. 25, Frankfurt am Main, 1990, pp. 189-207.
El presente trabajo tiene como propósito presentar los resultados iniciales de un estudio detallado sobre el servicio militar obligatorio en Chile y su implantación dentro de las Fuerzas Armadas y la sociedad.
Con este fin, en las siguientes páginas se entregan algunos antecedentes fundamentales sobre la estructura y gestión de la conscripción, incluidos datos numéricos y porcentuales; se muestran las percepciones que tienen las Fuerzas Armadas chilenas sobre el valor estratégico y político del servicio militar obligatorio, y las reacciones de actores sociales y políticos sobre este teína fundamental.
I. Antecedentes sobre estructura y gestión de la conscripción
El servicio militar obligatorio es una institución casi centenaria en Chile. La conscripción fue introducida en septiembre de 1900, al aprobarse la Ley No. 1.362 "de Reclutas y Reemplazos".
Es necesario considerar que hasta esa fecha, las Fuerzas Armadas chilenas eran numéricamente pequeñas, agrupadas en regimientos de "linea" acantonados preferentemente en las fronteras, y estaban compuestas exclusivamente por profesionales: la oficialidad provenía de las escuelas matrices, los suboficiales de escuelas intermedias, y la tropa era "enganchada" con procedimientos poco ortodoxos. Como reserva actuaba la Guardia Nacional, disuelta tras la introducción del servicio militar obligatorio. Esta era una institución civil - paralela al Ejército - y que prácticamente se originó en el período colonial. La inscripción en sus filas era obligatoria (art. 156 de la Constitución Política de 1833) y la instrucción regularmente impartida durante todo el año, generalmente los días domingos. La relación numérica entre Fuerzas Armadas y Guardia Nacional era de 1 a 15 aproximadamente. Pese a las muchas críticas de los militares profesionales referentes a su nivel de preparación, la Guardia Nacional poseía buenas cualidades como base de una reserva instruida, lo que quedó demostrado en la Guerra del Pacífico. La gran mayoría de los combatientes chilenos enviados a ese conflicto eran "cívicos" y voluntarios, o sea, no se trataba de militares profesionales.
La ley de 1900 introdujo la conscripción obligatoria para los chilenos de 20 a 45 años de edad, por un período de un año, el que en la práctica era de nueve meses, de marzo a diciembre. Asimismo, esta primera ley de conscripción contemplaba la instrucción primaria para lograr alfabetizar al contingente durante su servicio militar (art. 9), y preveía un curso especial para estudiantes, en forma de aspirantes a oficiales de reserva, para quienes tenían 5o. año de humanidades (art. 28).
La aplicación de la ley tuvo resultados beneficiosos, como en otras latitudes, pues el servicio militar significó la eliminación de las formas de leva forzosa y los castigos físicos degradantes,1 y contribuyó a alfabetizar al contingente, generalmente de origen rural. Pronto, sin embargo, surgieron críticas sobre los mecanismos de selección del contingente (la obligación de inscribirse en los registros militares dejaba la puerta abierta para evadir el cumplimiento de la ley), la ingerencia del Registro Civil en este procedimiento, la duración supuestamente muy corta del servicio, la carencia del sistema de llamado a las reservas y las medidas poco efectivas que esgrimía el Ejecutivo para reprimir a los remisos, además de sancionar moralmente las múltiples formas e influencias que se ponían en práctica para eximirse del llamado a cuartel.2 La lista de los ciudadanos eximidos o que podían eximirse fácilmente era larga y, entre otros, beneficiaba a los profesores de educación pública, los funcionarios de aduanas, ferrocarriles y telégrafos, médicos, farmacéuticos, etc.3
La primitiva ley de reclutamiento fue sufriendo una serie de transformaciones en el transcurso del tiempo. Esto fue producto de la experiencia acumulada, pero sobre todo de las presiones de los propios militares. No es casual que precisamente cuando hubo gobiernos militares en este siglo, fue aumentada la duración del servicio. En el año 1925 se dictó el Decreto Ley No. 678, que aumentó el tiempo de servicio a 18 meses en el Ejército y a dos años en la Marina, y restringió drásticamente el número de personas que podían eximirse de la conscripción. Como es sabido, en 1978 (Decreto Ley No. 2.306 sobre Reclutamiento y Movilización de las Fuerzas Armadas), la duración del servicios militar fue elevado a dos años.
Una nueva perspectiva adquirió la conscripción a partir de la década del '40, cuando se comenzó la instrucción laboral de los conscriptos y se dieron los primeros pasos para instaurar el Servicio Militar del Trabajo. Fuertemente motivada inicialmente por el ejemplo alemán4 - y posiblemente también por sus propagandistas en Chile5 -, la oficialidad de las Fuerzas Armadas comenzó a considerar éstas como instituciones capaces de contribuir al crecimiento económico del país. Ya no se abogaba solamente por alfabetizar a los jóvenes conscriptos, sino que hacerlos partícipes en el desarrollo material de la sociedad. Uno de los precursores de la idea opinaba que "el servicio militar del trabajo, racionalmente organizado y dirigido, es uno de los más potentes medios puestos a nuestro alcance, para lograr los objetivos [de convertir a Chile en un país desarrollado]".6
Un anteproyecto del Estado Mayor General del Ejército hacía obligatorio el periódico entrenamiento de las reservas. Sin embargo, éste no fue considerado.
Influencias que se ponían en práctica para eximirse del llamado a cuartel.2 La lista de los ciudadanos eximidos o que podían eximirse fácilmente era larga y, entre otros, beneficiaba a los profesores de educación pública, los funcionarios de aduanas, ferrocarriles y telégrafos, médicos, farmacéuticos, etc.3 Más detalles en general, Emil K6rner, "El desarrollo histórico del Ejército chileno", en Carlos Maldonado Prieto y Patricio Quiroga, El Prusianismo en las Fuerzas Armadas chilenas. Un estudio histórico, 1885-1945, Santiago, 1988, pp. 181-224. • "La guerra relámpago que vimos en los primeros años de la guerra, no habría sido tal, si los alemanes no hubieran aprovechado en beneficio de su conducción bélica, a todas las organizaciones del trabajo con que contaba... (La situación alemana] tiene grandes semejanzas con la nuestra de hoy; y ... de lo bueno hay que sacar enseñanzas y experiencias, donde quiera que se encuentre". En mayor Benjamín Videla Vergara, "La intervención del Ejército en obras de beneficio público", Memorial del Ejército de Chile, Año XLI, No. 220, Santiago, septiembre- octubre, 1947, p. 64.
• El Movimiento Nacional Socialista propuso en 1932 la implantación, bajo la dirección del Ejército, del Servicio del Trabajo obligatorio para la juventud, de un año de duración, "con el fin de adiestrar a la población en el trabajo intensivo y producir un acercamiento de los grupos sociales". En Programa del Movimiento Nacional Socialista de Chile, Santiago, 1933, p. 18. La idea fue rescatada años más tarde por el Partido Agrario Laborista, que tuvo fuerte presencia en el segundo gobierno de Ibáñez, y defendida posteriormente por Sergio Onofre Jarpa en el Partido Nacional. En Cristián Garay Vera, El Partido Agrario Laborista, 1945-1958, Santiago, 1990, p. 108.
• Mayor Benjamín Videla Vergara, op. cit., p. 67.
• El mayor Videla Vergara, en su artículo citado, pedía tanto una prolongación del tiempo de conscripción hasta por dos años como un aumento del contingente hasta 30.000 hombres. Ibid., pp. 69-72. Otro oficial iba más allá, al señalar que el servicio obligatorio del trabajo era tan democrático como el servicio militar obligatorio, pero era imposible de implantar en Chile, pues produciría rechazo de los partidos políticos opositores y "le sería fácil a la prensa "libre" convencer al pueblo que tal sistema constituye una vil explotación del Estado capitalista en perjuicio de las clases obreras". En coronel León Guillard T., "La intervención del Ejército en obras de beneficio público", Memorial del Ejército de Chile, Año XLII, No. 224, Santiago, mayo junio, 1948, p. 91.
• Los cuadros siguientes, salvo aquellos con otra fuente, han sido confeccionados en base a información proveniente de la Dirección General de Movilización Nacional de las Fuerzas Armadas, oficina dependiente del Ministro de Defensa, que tiene a su cargo todo el proceso de llamado de los jóvenes a cumplir con la conscripción.
• Según estudios recientes, en Chile hay un 5,6% de analfabetismo en la población de ambos sexos mayor de 15 años de edad. En Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Encuesta Nacional de Empleo, Enero-Marzo de 1991, inédito.
• No hay datos confiables sobre el número de deserciones, suicidios y malos tratos durante el servicio militar. Sin embargo, la prensa nacional regularmente informa sobre este tipo de casos. Se ha mencionado, por ejemplo, que en las fiscalías militares estarían siendo ventilados unos mil casos de deserción. En Cristián Opaso, "Pesadillas en el servicio militar", El Canelo, No. 28, Santiago, octubre 1991, p. 4. Para ejemplificar lo dramático de este aspecto, tómese en cuenta que en España, "entre 1983 y 1988 han muerto 539 reclutas, 152 por suicidios, y el resto por accidentes (...) el porcentaje de suicidios en la mili es superior en más de un 300% al registrado en la vida civil". En Carlos Yárnoz, "El Ejército que se aburre. Defensa y los mandos militares buscan otro modelo para hacer la mili", El País. Temas de nuestra Época, No. 52, Madrid, 10/ 11/ 1988, p. 3.
• (*): No se dispone de información.
• Emilio Meneses C., "Maintaining a regional Navy with very limited resources: the Chilean case, 1900-1990", Defense Analysis, Vol. 7, No. 4, London, 1991, pp. 354 y 359. Sin embargo, resulta curioso constatar que precisamente la Armada es uno de los grandes defensores del servicio militar, por lo menos retóricamente, cuando en los hechos prefiere escoger su contingente entre los profesionales y los voluntarios.
• Como parte de la reforma militar, en la Argentina actualmente hay solamente 16.000 conscriptos, una cifra histórica. En Ernesto López, "Argentina: Desarme de hecho y cooperación para la paz", Fuerzas Armadas y Sociedad, Año 7, Vol. VII, No. 1, Santiago, enero-mayo, 1992, p. 21. En El Salvador, producto de las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla, el reclutamiento será reformado y el volumen de reclutas bajará en forma sustancial. En Cuba, el tiempo de conscripción ha sido disminuido de 3 a 2 años, e incluso se piensa seguir bajándolo, aunque en la práctica generalmente sólo alcanza a los 21 meses. En "Entrevista al comandante Raúl Castro R., Ministro de Defensa de Cuba", El Tiempo, Madrid, 27/4/1992, pp. 104-112.
• En El Mercurio, Santiago, 8/ 7/1992, p. C3.
• Declaraciones del senador designado y general (R) Santiago Sinclair, en ibíd., 5/5/1992, p. C5.
• En un trascendido de prensa se pone en duda si "el sistema de reclutamiento voluntario, es decir aquel conformado por ciudadanos que durante un período de tiempo arriendan sus servicios al Estado ... se ajusta a nuestra cultura y necesidades y, por otra, si el erario nacional permite financiar un sistema tan costoso". En "Reformas: La posición del Ejército", La Tercera, Santiago, 24/7/92, p. 6. El énfasis es nuestro.
• Declaraciones del brigadier general Arturo Silva Souper, vicecomandante en jefe de la II División de Ejército, en La Nación, Santiago, 10/7/1992, p. 4.
• "Esta materia se ve como parte de una "campaña" en la cual se encuentran empeñados algunos sectores de la Concertación (...) No se aprecia que las autoridades hayan asumido con la debida claridad y decisión su responsabilidad en la difusión de los verdaderos alcances del servicio militar". En "Criterios que se manejan en el medio militar sobre reformas e iniciativas que afectan a las Fuerzas Armadas, La Segunda, Santiago, 19/6/ 1992, p. 12.
• El senador designado y general (R) Bruno Siebert se refirió a "un complejo anticastrense, no sólo producto del régimen pasado, sino de ideologías mal dirigidas, de los errores de los políticos en la relación cívico-militar" y que este debate "puede servir para plantear la necesidad de incrementar el servicio militar, lo que originarla en las tres ramas una mayor conscripción que podría acometer obras que podrían aminorar la pobreza". En El Mercurio, 20/5/1992, p. C15.
• En el punto "Un Chile para los Jóvenes" se dice: "La flexibilización del actual sistema de Servicio Militar Obligatorio en función de las necesidades de defensa del territorio, las opciones de educación, capacitación y empleo de los jóvenes". En Concertación de Partidos por la Democracia, Programa de Gobierno. Bases Programáticas Económico-Sociales, Santiago, 1989,p.32.
• Informe de Encuesta. Percepciones y opiniones sobre las Fuerzas Armadas en Chile, Area de Relaciones Internacionales y Militares, Flacso, Santiago, junio 1992, p. 34.
• Laura Rodríguez, "Servicio militar optativo: Una propuesta humanista", El Canelo, No. 26, Santiago, agosto 1991, p. 15.
• Clemente Pérez, "S_ al servicio social solidario", op. cit., No. 28, octubre 1991, p. 9.
• La Época, Santiago, 9/5/1992, p. 18.
• En "El servicio militar", La Nación, Suplemento Grandes Reportajes, 2/5/1992, p. II.
• El Mercurio, 24/4/ 1992, p. C2.
• Ibid.
• La Época, 30/4/ 1992, p. 12.
• Cámara de Diputados de Chile, Moción de ley, presentada por el diputado Federico Ringeling en el mes de mayo de 1992.
• Declaraciones del diputado Francisco Bartolucci, en La Época, 26/ 5/1992, p. 11.
• En El Mercurio, 20/ 5/ 1992, pp. A1 y A12.
• En La Nación, 10/7/1992, p. 4.
• En "Carta a los lectores", Política Exterior, Vol. VI, No. 26, Madrid, 1992, p. 5. En el primer semestre de 1993 el gobierno ha cedido a múltiples peticiones de organizaciones juveniles, y ha reducido el tiempo de conscripción de 18 meses efectivos a un período que oscila entre 12 y 14 meses. Asimismo, se ha entrado en una nueva fase de una discusión más técnica y de proposiciones concretas de reforma. Como ejemplo, véase Carlos Maldonado Prieto, "El servicio militar obligatorio: una modernización necesaria", Cuadernos del CED, No. 29, Santiago, 1993.

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